Paquetería
Bultos por Valencia y los pueblos de alrededor. Lo recogemos donde nos digas y lo dejamos donde haga falta, sin pasar por ninguna nave ni ningún centro de clasificación.
Para quién es
Dos maneras muy distintas de usar lo mismo, y las dos valen.
Tiendas y talleres
Si mandas bultos cada semana, ya sabes lo que pesan y lo que miden. El formulario recuerda tu tamaño habitual en dos toques y el resto es escribir la dirección del cliente.
Un paquete suelto
Si mandas uno y no vuelves en meses, no hace falta que sepas medir. Eliges el tamaño que más se le parezca y, si no cuadra, lo hablamos por teléfono antes de salir.
Los cuatro tamaños
Al modo de Correos: en vez de medir al milímetro, se elige la caja en la que cabe.
Dónde entramos
La paquetería va por una ruta cerrada. Estas son las placas del muro.
Si tu código postal no está aquí, llámanos antes de descartarlo: hay salidas que se pueden encajar. Comprobar un código postal.
Cómo va un envío
Rellenas el pedido
Las dos direcciones, los dos teléfonos y el tamaño del bulto. Nada más.
Te llamamos
César confirma que la recogida cuadra, te dice el precio y quedáis a una hora.
Sale la furgoneta
Se recoge en tu dirección y se entrega en la del destinatario, avisando antes de llegar.
Cómo preparar el bulto
Cuatro cosas que evitan casi todos los sustos.
Que aguante el viaje
Caja cerrada y cinta por las juntas. Lo que baile dentro, se calza con papel. Si va algo de cristal, dínoslo y se coloca aparte en la furgoneta.
Con piso y puerta
La calle y el número no bastan en un bloque. El piso, la puerta y un teléfono al que contesten son la diferencia entre entregarlo y volver con él.
Avísanos de la calle
Zona peatonal, sin vado, obras, portal estrecho, horario de carga y descarga. Sabiéndolo antes se organiza; sabiéndolo al llegar, se pierde el viaje.
Cuéntanos qué es
No hace falta inventario. Con saber si es frágil, si pesa o si es delicado basta para tratarlo como toca.
¿Lo mandamos?
Se rellena en dos minutos y no compromete a nada hasta que hablemos.